
El periodo de prueba es una fase inicial de la relación laboral en la que tanto la empresa como el trabajador pueden valorar si el puesto y las condiciones se ajustan a sus expectativas.
Durante este tiempo, cualquiera de las partes puede extinguir el contrato sin necesidad de alegar causa.
No obstante, esto no implica que se trate de una situación sin regulación. Existen requisitos y límites que deben respetarse.
Para que el periodo de prueba tenga validez legal, deben cumplirse una serie de condiciones:
Si alguno de estos requisitos no se cumple, el periodo de prueba puede considerarse nulo.
La duración no es única, ya que depende del convenio colectivo. No obstante, de forma general:
En empresas de menor tamaño o en determinados sectores, estos límites pueden ser inferiores.
Uno de los errores más frecuentes es aplicar una duración estándar sin tener en cuenta el convenio, lo que puede dar lugar a irregularidades.
Si el periodo de prueba no cumple los requisitos legales o supera la duración permitida, puede considerarse inválido.
En ese caso, la consecuencia es relevante:
El cese del trabajador dejaría de ser una extinción válida en periodo de prueba y podría calificarse como despido improcedente, con las implicaciones económicas correspondientes.
Durante el periodo de prueba, la empresa puede extinguir el contrato:
No obstante, existen límites importantes.
No es válido el cese cuando vulnera derechos fundamentales o supone discriminación. En estos casos, el despido puede ser declarado nulo.
El acceso a la prestación por desempleo depende de la situación previa del trabajador.
Se podrá acceder a la prestación si se cumplen los requisitos de cotización y no existe una baja voluntaria reciente.
Por el contrario, si el trabajador ha abandonado voluntariamente su empleo anterior y posteriormente se extingue el contrato en periodo de prueba, es posible que no tenga derecho a percibir el paro.
Se trata de una situación frecuente que conviene analizar antes de cambiar de empleo.
En la práctica, existen determinadas situaciones que deben analizarse con cautela:
Duración superior a la permitida
Aplicar un periodo de prueba más largo del que establece el convenio puede invalidarlo.
Encadenamiento de contratos con periodo de prueba
No es correcto establecer varios periodos de prueba sucesivos para el mismo puesto o funciones.
Ausencia de cláusula en el contrato
Si el contrato no recoge expresamente el periodo de prueba, este no existe.
Uso del periodo de prueba como mecanismo de rotación
La utilización sistemática de contratos con periodo de prueba sin intención real de continuidad puede considerarse una práctica irregular.
El trabajador en periodo de prueba tiene los mismos derechos básicos que cualquier otro empleado:
No se trata de una relación laboral de menor categoría.
Un trabajador firma un contrato con un periodo de prueba de seis meses. Sin embargo, el convenio colectivo aplicable establece un máximo de dos meses.
Si la empresa extingue el contrato en el cuarto mes, ese periodo de prueba podría considerarse inválido, y la extinción podría calificarse como despido improcedente.
Antes de firmar un contrato de trabajo, es recomendable:
En caso de duda, es aconsejable contar con asesoramiento profesional.