La medida surge como respuesta a la creciente preocupación por la saturación de mercados en zonas altamente turísticas y busca disuadir los arrendamientos de muy corta estancia, que hasta ahora habían disfrutado de un tratamiento fiscal preferente en comparación con otras formas de alojamiento como los hoteles.
Aplicación: El nuevo tipo del 21% se aplicará a los arrendamientos de viviendas que se realicen por períodos cortos, generalmente inferiores a 30 días.
Objetivo: Con esta reforma, el gobierno pretende alentar a los propietarios a orientar sus propiedades hacia el mercado de alquiler a más largo plazo, contribuyendo así a aliviar la escasez de vivienda y a estabilizar los precios del alquiler en áreas urbanas y turísticas.
Beneficios esperados: Se espera que esta medida no solo ayude a regular el sector sino también a incrementar los ingresos fiscales del estado, proporcionando fondos adicionales que podrían ser reinvertidos en servicios públicos y infraestructura.
Efecto en los precios: Es probable que este aumento impositivo se traslade en parte a los consumidores, lo que podría llevar a una disminución en la demanda de alquileres de corta duración.
Reacciones del mercado: Los propietarios y gestores de propiedades necesitarán evaluar cómo este cambio afectará su modelo de negocio y considerar alternativas más sostenibles a largo plazo.
Este cambio es un claro indicativo de cómo las políticas fiscales pueden influir en el mercado inmobiliario y turístico.
Recomendamos a todos nuestros clientes que se mantengan informados y consideren estas nuevas circunstancias al planificar sus actividades económicas futuras.
En nuestra asesoría estamos preparados para asistirles en cada paso del proceso, garantizando que puedan seguir cumpliendo con sus obligaciones fiscales y aprovechar cualquier nueva oportunidad que estas reformas puedan presentar.