Actualmente la administración dispone de sistemas informáticos que cruzan datos entre diferentes modelos y contribuyentes.
Por ejemplo:
Si los datos no coinciden o resultan poco creíbles, es posible que se inicie una comprobación.
Uno de los indicadores más habituales es declarar ingresos muy reducidos de forma continuada, especialmente si la actividad sigue funcionando.
Por ejemplo:
Esto puede hacer pensar que no se están declarando todos los ingresos.
Hacienda puede cruzar las facturas que declaras con las de tus clientes.
Si un cliente declara una factura recibida pero tú no has declarado esa misma factura emitida, se genera una discrepancia.
Esto suele provocar revisiones automáticas.
Algunos gastos generan muchas dudas en las inspecciones, por ejemplo:
Si estos gastos no están claramente relacionados con el negocio, Hacienda puede rechazarlos.
Otro error frecuente es no registrar correctamente todos los ingresos.
Por ejemplo:
Si los movimientos bancarios no coinciden con lo declarado, puede iniciarse una comprobación.
Las facturas deben cumplir ciertos requisitos legales.
Errores comunes:
Estos errores pueden generar problemas en una revisión.
Si un negocio presenta cambios muy llamativos entre trimestres o ejercicios, puede generar dudas.
Por ejemplo:
Esto puede motivar una revisión para comprobar si todo es correcto.
Uno de los motivos más comunes de revisión es no presentar modelos obligatorios o hacerlo tarde.
Entre ellos:
Los retrasos o errores repetidos pueden generar más probabilidades de comprobación.
Para reducir el riesgo de revisiones o problemas fiscales es recomendable:
Una gestión fiscal adecuada ayuda a evitar errores que puedan llamar la atención de la administración.
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