No todo trabajo desde casa entra en la normativa.
Se considera teletrabajo cuando:
Aquí está el mayor fallo que vemos en empresas.
No basta con “permitir” teletrabajar. Hay que regularlo.
El acuerdo debe incluir:
Empresa que dice: “puedes teletrabajar siempre, pero ven cuando te necesitemos”.
Sin regular esto por escrito, hay riesgo de conflicto.
Este es uno de los casos más habituales actualmente.
Trabajador que está en remoto pero acude a la oficina de forma puntual.
Esto es totalmente válido, pero debe estar regulado.
El trabajador no debe poner sus propios medios.
La empresa debe proporcionar:
Si no lo hace, debe compensarlo.
El teletrabajo no puede suponer un coste para el trabajador.
Por tanto, la empresa debe compensar:
No hay una cifra fija, pero debe existir.
Aquí está una de las dudas clave.
¿Debe aparecer en nómina?
No es obligatorio que esté dentro de la nómina, pero sí es obligatorio que exista compensación.
Lo importante es que esté:
Incluirlo en nómina como concepto separado.
Ejemplo:
Esto facilita cualquier revisión o inspección.
Pago fuera de nómina.
También válido si:
Muchas empresas hacen esto.
Suben el salario y consideran que ya cubren los gastos.
Esto no es correcto.
El salario y la compensación son conceptos distintos.
Trabajador con 1.700€ sin desglose y teletrabajo total.
Si no se especifica qué parte corresponde a gastos, hay riesgo.
Cuando el trabajador no acude a la oficina:
Empleado contratado en remoto al que se le pide ir a la oficina cada cierto tiempo.
Debe estar previsto desde el inicio.
El teletrabajo no implica disponibilidad continua.
Debe existir:
La empresa sigue siendo responsable, incluso en casa del trabajador.
Debe haber: